EL OTRO FÚTBOL: LA PASIÓN QUE NO SE VE PERO SE SIENTE

Federico Peretti logró amalgamar pequeñas historias en una gran película, de culto para generaciones venideras, mezclando testimonios con miserias y amores por igual.Image

“Todos los clubes que forman parte de este documental tienen, de ser acompañados por los resultados, la posibilidad concreta de llegar a la Primera División del fútbol argentino, ya que directa o indirectamente, los torneos y las ligas en las que participan están afiliadas a la Asociación del Fútbol Argentino”. Con esta frase comienza el camino de 94 minutos de “El Otro Fútbol”, una realidad contundente de nuestro pan de cada domingo (o sábado según el caso) pero de raíces utópicas para la mayoría de los clubes desperdigados por todo el país.

El director nos lleva de norte a sur, de este a oeste de nuestro territorio para llevarnos por un mundo poco conocido para la mayoría futbolera, pero no por eso menos apasionante. Extractos de lo mejor de la pasión, como si fueran fragancias concentradas en un frasco del mejor perfume, llegan impresos en las imágenes del film, transportándonos en un viaje de ida y vuelta por la inhóspita Ushuaia, la alejada y árida La Quiaca; así como en las canchas más cercanas del ascenso por afiliación directa, las que más conocemos.

La película se topó casi sin querer con el descenso de un coloso mundial como River Plate, para darle aún más importancia a la frase de cabecera de la obra, pero invirtiendo la  dirección de los caminos del ascenso. Los cimientos de nuestro fútbol temblaron aquel día, dejaron una huella eterna y en EOF se rememora semejante cimbronazo. Del Monumental y su opulencia se muestran historias como las de un humilde y desconocido club llamado Automoto de la bonaerense ciudad de Tornquist, las de un colectivero-capitán de Kimberley, las de un taxista-árbitro del ascenso, la del equipo formado por presos del penal de Campana, la del pastor de Sportivo Barracas y su fe…

Los clásicos del ascenso son parte del show de la humildad. En la B Metropolitana, la C, la D, y los torneos del interior la pasión es similar a cualquier derby de Primera División. El colorido y los cantos contra la hinchada rival se asemejan, se muestran a todo color, desde la intimidad del hincha desdentado y puteador,  a aquel jugador que no sale en las portadas de los diarios pero es idolatrado en un punto remoto cualquiera.

Gracias a Federico Peretti hoy vemos un fútbol recóndito, de cesped ralo, con vientos huracanados, de mucho tesón, pero tan hermoso como que el que vemos a diario en todos los canales de TV. Una joya imperdible para atesorar en nuestros anaqueles y, fundamentalmente, en nuestro corazón futbolero.

 

Marcelo Wolf.

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